¿Osteopatía o Fisioterapia?

En nuestro cuerpo todo está en movimiento continuamente, si algo deja de moverse, enferma. Esta es la máxima de las profesiones que trabajan con terapias físicas, la fisioterapia, osteopatía, quiropraxia, kinesiología… Todas ellas se basan en lo mismo, devolver el movimiento a los tejidos para recuperar la salud de los mismos, empleando siempre la terapia física. Es aquí donde viene una de las preguntas que más oigo en mi consulta: ¿Qué diferencia hay entre fisioterapia y osteopatía? Esta es la razón de mi publicación. Voy a intentar explicarlo de la manera más sencilla y escueta posible. Para ello primero vamos a ver una pequeña definición de cada una de ellas.

Fisioterapia y más curiosidades

Teniendo en cuenta las definiciones de “Fisioterapia” según la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1958, el Reglamento nacional de la Asociación Española de Fisioterapeutas en 1987 y la actual definición según el Colegio de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid, se puede definir como una disciplina sanitaria que trabaja para prevenir, curar y paliar problemas musculoesqueléticos y posturales. Para ello emplea herramientas como:

  • Terapia manual: movilizaciones articulares, masaje, estiramientos, ejercicio terapéutico…
  • Termoterapia: el tratamiento a través de la temperatura (frío y calor)
  • Electroterapia: uso de la electricidad para actuar sobre los tejidos de manera más profunda.
  • Hidroterapia: empleo del agua dentro del tratamiento de patologías.
  • Ejercicio terapéutico: ejercicio destinado a la recuperación de alguna secuela o lesión.

Además incluye la aplicación de pruebas de valoración de ciertas capacidades funcionales, fuerza muscular y movimiento articular, así como ayudas diagnosticas para el control de la evolución.

En España, actualmente, la Fisioterapia es una carrera universitaria de cuatro a los que se puede cursar tanto en universidades públicas como privadas.  Los pilares fundamentales sobre los que se sustenta la formación son la anatomía, fisiología (funcionamiento del cuerpo humano), fisiopatología (patología del cuerpo humano) y finalmente el diagnóstico y tratamiento de ciertas lesiones/patologías y sus consecuencias (sobre todo desde el punto de vista de la fisioterapia, aunque también nos dan unas nociones médicas y farmacológicas).

Los fisioterapeutas, somos personal sanitario, y como tales debemos colegiarnos para poder ejercer nuestra profesión de manera legítima. Cualquier persona puede comprobar que el fisioterapeuta que le está tratando está colegiado, únicamente tiene que meterse en el colegio correspondiente y verificar el número de colegiado del profesional. Aquí te dejo el enlace al Colegio de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid por si quieres echarle un vistazo.

Los campos de actuación de la fisioterapia son muy extensos, además de la fisioterapia traumatológica o de la deportiva, que son quizá las más conocidas, también existen:

  • Fisioterapia pediátrica: especializada en lesiones y patología en niños y bebés.
  • Fisioterapia respiratoria: a la orden del día con el tema de la COVID-19. Se encarga de resolver complicaciones derivadas por enfermedades pulmonares y del sistema respiratorio.
  • Fisioterapia neurológica: se centra en la recuperación de las secuelas tras una enfermedad/lesión neurológica como un ictus, Parkinson, esclerosis múltiple…
  • Fisioterapia de suelo pélvico: trata problemas relacionados con la zona de la pelvis menor, pérdidas de orina, dolor en las relaciones sexuales, secuelas tras posibles agresiones sexuales, tras parto y embarazo, tras cirugías de la zona, etc. Es interesante destacar que este tipo de fisioterapia se realiza tanto en hombres como en mujeres).

Osteopatía y sus curiosidades

Según el texto “Benchmarks for training in osteopathy”, publicado por la OMS en Noviembre de 2010, y la Norma Europea UNE/EN-16686:2015 sobre “Prestación de asistencia sanitaria en osteopatía” cuya aprobación fue publicada en el BOE de 21 Enero de 2016, la osteopatía se puede definir como una disciplina sanitaria independiente, que utiliza el contacto manual para el diagnóstico y el tratamiento de los pacientes. Pone énfasis en la integridad estructural y funcional del cuerpo y en la tendencia intrínseca del cuerpo a la autocuración. Con la osteopatía se pretende mejorar la función fisiológica y apoyar la homeostasis que haya sido alterada por la disfunción somática, es decir, restablecer en la medida de lo posible el equilibrio mecánico del conjunto de los tejidos corporales musculoesqueléticos, nerviosos, viscerales, circulatorios etc., a través de la aplicación de técnicas manuales, dirigidas a los tejidos identificados como patológicos en el diagnóstico funcional osteopático.

Por desgracia, hoy en día en España, la Osteopatía no está debidamente regulada, lo que conlleva entre otras cosas, el impedimento de la Libre Circulación de Trabajadores en relación a dicha profesión, ya que no permite que profesionales de la Osteopatía de otros países puedan trabajar en España en igualdad de condiciones y viceversa. En cuanto a la formación, en la norma UNE/EN 16686:2015 anteriormente mencionada, se describe las dos rutas para la formación en Osteopatía:

  • Tipo I (para aquellas personas con escasa o nula formación sanitaria, pero con formación de bachillerato o similar). En este caso el programa formativo constaría de: mínimo 4.800 horas, incluyendo al menos 1.000 horas de práctica y formación clínica supervisada.
  • Tipo II (para aquellos que tienen una formación sanitaria previa). El programa de este tipo constaría de: 2.000 horas realizadas en un mínimo de cuatro años, incluyendo al menos 1.000 horas de práctica y formación clínica supervisada.

Ambos programas fundamentan también sus bases en anatomía, fisiología y fisiopatología, la gran diferencia es el punto de vista terapéutico, que se explica más adelante. Por el momento, en ningún caso hay posibilidad de cursar formación en este ámbito de manera pública en España, aunque las escuelas donde se cursan suelen estar avaladas por universidades.

Debido a lo explicado anteriormente, es comprensible que hoy en día los osteópatas en España no cuenten con el respaldo de un colegio profesional, aunque si existen organismos que cuentan con colectivos de dichos profesionales, como el Registro de Osteópatas titulados en Fisioterapia en España (ROFE), la Scientific European Federation of Osteopaths (SEFO) y el Registro de Osteópatas en España (ROE), que tienen un objetivo similar al de los colegios.

Una de las diferencias fundamentales entre ambas disciplinas sanitarias, es el enfoque terapéutico, como ya he mencionado antes. La osteopatía se basa en unos principios en los cuales la fisioterapia no hace hincapié.

Los principios son los siguientes:

“El cuerpo es una unidad”

El ser humano, a pesar de estar compuesto por diferentes partes, funciona como un todo, pues dichas partes trabajan para el beneficio de la totalidad del organismo. El mecanismo de unión del cuerpo humano es el tejido conectivo (sistema fascial), mientras que el sistema músculo-esquelético y el sistema nervioso se encargan de la función de comunicación y locomoción. Además, para que todo esto funcione adecuadamente, debe tener asegurada la nutrición de los tejidos y la eliminación de las sustancias de desecho, de lo que se encarga el sistema vascular (arterias, venas y vasos linfáticos) y el visceral (órganos).

osteopatia

Por este motivo, la osteopatía se considera una disciplina holística, pues toda ella se basa en el conjunto del ser humano, por eso en la valoración y en el tratamiento incluye no sólo la esfera músculo-esquelética, sino también la visceral y la craneal.

“La estructura y la función tienen relación”.

Las diferentes partes del cuerpo cumplen una función, la cual estará influenciada por la propia estructura. Es decir, si una estructura tiene una función determinada, esta se puede ver comprometida si hay afectación de la propia estructura y viceversa. Por ejemplo, el tórax tiene la forma que tiene para poder desarrollar la función de respiración y protección de los órganos vitales que alberga. En caso de lesión o deformidad del mismo, las funciones que desempeña se pueden ver alteradas. Pero también se puede dar el caso de que una de las funciones no se desarrolle de manera adecuada, debido por ejemplo a una enfermedad y esto a su vez provoque la afectación de las estructuras que alberga. Por eso empleamos la frase “la estructura gobierna la función”.

Así es como en osteopatía, se tiene en cuenta que no siempre la función estará alterada por la estructura, sino que también puede ser la estructura la que esté alterada por la función.

Autorregulación y autocuración

El cuerpo humano sano tiende a la homeostasis, es decir, al equilibrio de sus sistemas. En el cuerpo está todo regulado por los diferentes sistemas, que al mismo tiempo, se regulan unos a otros constantemente. Por ejemplo, si un individuo tiene sed, es porque el cuerpo necesita hidratación, y se ha mandado una señal desde el sistema nervioso central para comunicar a los tejidos que la persona necesita beber. En el momento en el que se consume líquido, se informa desde el sistema digestivo al sistema nervioso central, y todo el cuerpo se pone en marcha para repartir el agua necesaria allí donde hace falta. Esto pasa constantemente, con todos los procesos que se dan en el cuerpo humano. Es una red de información y autosuficiencia constante, siempre y cuando no exista enfermedad.

Además, siempre que el cuerpo se encuentre en un estado de salud óptimo, tendrá la capacidad de curarse a sí mismo. Esta evidencia se ve constantemente cuando se curan heridas, esguinces, fracturas…

Es por esto que la osteopatía pretende buscar el equilibrio de los sistemas, para que él mismo haga lo que debe hacer, regularse y repararse a sí mismo a la velocidad y ritmo que necesite o pueda. Aquí radica también la importancia de mantener los tiempos de recuperación, ya que por mucho que hagamos, el cuerpo necesita tiempo para llevar a cabo estas funciones.

La ley de la arteria

El sistema vascular, es uno de los más impresionantes del cuerpo, pues los vasos sanguíneos y linfáticos se dividen una y otra vez, para llegar a cada rincón de nuestro cuerpo.

diferencias fisioterapia osteopatia

Este principio destaca la importancia que tiene el sistema vascular, ya que es el encargado de aportar nutrientes y oxígeno a todos los tejidos y de eliminar las sustancias de desecho que se generan en las diferentes reacciones producidas constantemente en el cuerpo. Si el aporte sanguíneo se ve alterado de una forma leve, el cuerpo es capaz de autorregularse y seguir perfundiendo ese tejido por otra vía, pero si el aporte se ve alterado de manera grave, la enfermedad de dicha zona es inminente.

En este aspecto, la osteopatía se centra en reequilibrar y estimular la vascularización para garantizar el buen funcionamiento de este sistema tan importante, y lo hace a través de la estimulación del sistema nervioso vegetativo.

Otra diferencia importante entre la osteopatía y la fisioterapia es que la primera contempla dos campos de actuación que no se tienen en cuenta en la segunda. En la osteopatía se incluyen en la valoración y en el tratamiento la esfera craneal, es decir, los huesos del cráneo, las membranas craneales y los fluidos intracraneales, así como el sistema visceral (fascias viscerales, inervación, vascularización y las propias vísceras). Pongo una par de ejemplos de este tema para intentar aclarar este enfoque. En cuanto a la esfera craneal, pongo un ejemplo de un paciente que tengo actualmente tratándose en mi clínica. Es una mujer joven, a la cuál le han realizado una cirugía de reconstrucción facial, para que la mordida cuadre de manera adecuada. Estamos hablando de una cirugía bastante importante, en la cual se realiza fracturas de los huesos maxilares y de la mandíbula, se le cose la boca con alambres para que las fracturas suelden adecuadamente, y al mismo tiempo se le mantiene una ortodoncia ortognática para corregir la desviación de los dientes. Esta chica tiene el alta de su cirujano y está en tratamiento con los odontólogos, los cuales están satisfechos de los resultados, porque todo va como era de esperar. Sin embargo, tiene mareos, dolor de cabeza y cuello frecuentes y dolores de boca, lo cual es absolutamente normal tras este tipo de intervención. A nivel médico está todo correcto, pero tanto a nivel fisioterapéutico, como a nivel osteopático queda mucho por hacer. Mi trabajo ahora consiste en eliminar o disminuir esas secuelas, trabajando no solo la musculatura y las articulaciones temporo-mandibulares, si no ayudando a reestablecer el equilibrio membranoso, vascular y el del resto del cuerpo, ya que como hemos podido ver antes, todo el cuerpo es una unidad, y puede estar influyendo a otros niveles.

fisioterapia y osteopatía

En cuanto  a la esfera visceral, quiero poner otro ejemplo de otro caso real que tuve hace tiempo. Una mujer de 65 años que acude a consulta por dolores de espalda, cuello y hombro izquierdo, tan fuertes que a veces no le deja descansar bien. No tiene escoliosis diagnosticada. Padece hipotiroidismo, hernia de hiato y hace años tuvo una úlcera sangrante. La paciente refiere malas digestiones, pesadez y muchos gases. Hace 8 años la intervinieron por fractura del húmero derecho, le ponen una placa y tornillos. En la inspección inicial le tomo la fotografía 1. Como se puede ver, tiene el hombro izquierdo más bajo que el derecho y está en lateroflexión izquierda (como protegiendo la zona de estómago). A lo largo del tratamiento, voy haciendo trabajo visceral, trabajando sobre todo la zona del diafragma, el estómago y su inervación y vascularización. Tras 2 sesiones de fisioterapia y osteopatía visceral, con un periodo de siete días de diferencia entre una sesión y otra, realizo la fotografía 2, en la que se pueden observar los cambios posturales, los hombros se han equilibrado y la lateroflexión izquierda es menos evidente, además los dolores del hombro izquierdo, cuello y cabeza mejoraron notablemente. A día de hoy, la paciente continúa acudiendo a consulta por molestias en el brazo de la cirugía y de vez en cuando con dolor en el hombro izquierdo, ya que la hernia continúa teniéndola, y la osteopatía no resuelve dicho problema, en este caso solo puede tratar las consecuencias. Con esto pretendo reflejar la influencia de nuestros órganos en los dolores habituales y en nuestros cambios posturales. Haciendo referencia al segundo principio de la osteopatía, “la estructura gobierna la función” este es un ejemplo claro, de cómo la función alterada de una víscera, en este caso la hernia de hiato, puede modificar la estructura, es decir la postura corporal, para protegernos de ello.

Dicho esto queda preguntarse ¿qué es mejor, la fisioterapia o la osteopatía? Y yo digo: DEPENDE. En una ocasión escuché a uno de mis profesores decir que ambas son herramientas diferentes, y así las veo yo. ¿Qué es mejor, un martillo o una llave inglesa? Depende de para qué lo necesites.

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Espero que os haya gustado.

Hasta la próxima.

 

 

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